¿Cómo afecta la crianza no involucrada a su hijo?

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La crianza no implicada o negligente es un estilo de crianza considerablemente nuevo que prescinde de coger a los niños de la mano y guiarlos. Deja que aprendan por sí mismos.

Los padres pueden ser poco participativos en distintos grados. Mientras que la mayoría de los padres se ocupan de las necesidades básicas, como la alimentación y el alojamiento de sus hijos, otros descuidan por completo las necesidades básicas de sus hijos.

Te damos una visión más profunda del impacto de la crianza no implicada o negligente en la salud de tus hijos.

¿Qué es un estilo de crianza negligente o poco implicado?

Se trata de un estilo de crianza en el que el niño no recibe una cantidad adecuada de apoyo emocional, tiempo físico con el padre o madre, o no tiene necesidades básicas como alimentación, vivienda, atención médica, juegos infantiles y apoyo académico. (1)

  • Según la psicóloga Diana Baumrind, un estilo de crianza negligente o no implicado implica una cantidad mínima de implicación o respuesta hacia las necesidades de los niños.
  • Esto significa que los niños sólo reciben las instalaciones más básicas, sin oportunidad de actividades recreativas o de desarrollo.
  • También se caracteriza por el distanciamiento emocional, así como por la falta de una disciplina sana, Un padre implicado o negligente puede ser extremadamente displicente, indiferente o incluso ajeno a las necesidades de su hijo.

Características de la crianza negligente o no involucrada:

Tener algunas o más de las siguientes características no significa necesariamente que usted sea un padre no involucrado o negligente. Sin embargo, esto puede sugerir que se beneficiaría de un poco de introspección y examen de su estilo de crianza.

Desapego emocional

Tales padres piensan que su deber se limita a proporcionar comida y refugio, y no otras necesidades como conectar con sus hijos emocionalmente. No sienten la necesidad de preguntar a sus hijos sobre sus actividades diarias, ni siquiera de atenderlos cuando los niños se sienten emocionalmente mal. Evitan cualquier confrontación.

Demasiado ocupados con sus problemas:

Los padres no implicados sienten la presión del mundo y generalmente están ocupados con sus propios problemas. Están atrapados en el trabajo u ocupados en su propio cuidado. Los padres pueden enfrentarse a problemas financieros, emocionales o sociales, y pueden acabar dedicando tiempo a ocuparse de las crisis. Esto les deja con poco o ningún tiempo para sus hijos.

Influencia de drogas o sustancias abusivas:

Si los padres son adictos al alcohol, las drogas u otras sustancias abusivas, entonces no cumplen con sus responsabilidades. Incluso pueden recurrir a la violencia. Los padres que abusan de sustancias afectan al crecimiento del niño, ya que no se implican con sus hijos. En algunos casos, si los padres pierden su trabajo, y se ven en apuros económicos, entonces los niños pueden tener que abandonar la escuela, o carecer de nutrición, entre otras cosas. (2)

Falta de supervisión:

Los padres negligentes son, a grandes rasgos, de dos tipos cuando se trata de la supervisión. O bien no supervisan a sus hijos en absoluto o los mantienen castigados constantemente. Los primeros no se inclinan a supervisar a sus hijos. No se preocupan por lo que hacen los niños, cuando llegan a casa y cuando se van. Apenas están al tanto de los horarios y actividades de sus hijos. No les gusta inculcar la disciplina, y la falta de ella tampoco les afecta.

Los de la segunda clase mantienen a sus hijos castigados, bajo supervisión, o en casa, todo el tiempo. Aunque no preguntan a sus hijos sobre sus actividades diarias, querrán tenerlos cerca. Estos padres impiden cualquier desarrollo que los hijos puedan tener fuera de casa.

No expresan amor:

Estos padres no expresan su amor hacia sus hijos. Suelen ignorarlos y no hay abrazos, besos o cualquier otra muestra de amor en la familia. No muestran calidez, lo que podría dejar a los niños con un sentimiento de amargura.

Falta de expectativas:

Estos padres no tienen absolutamente ninguna expectativa con sus hijos. No se preocupan por los hitos o metas que alcanzan sus hijos. No les ayudan ni les motivan para que alcancen sus metas.

Efectos de la falta de implicación de los padres en los niños

Como la mayoría de los padres suelen ganar dinero para la familia, pierden un tiempo muy importante con sus hijos. Puede haber otras razones para la falta de implicación además del trabajo.

  • En ausencia de un padre, los hombres no aprenden a ser fuertes y a manejar las situaciones con tacto. Buscan constantemente la aprobación de la gente y no pueden decidir por sí mismos. Acaban siendo incapaces de tomar decisiones por sí mismos, y crecen siendo padres más débiles.
  • Las chicas se vuelven emocionalmente débiles, ya que nunca tuvieron un fuerte apoyo de nadie y fracasan en las relaciones en el futuro. Anhelan un amor constante.
  • La falta de disponibilidad de una madre obstaculiza el crecimiento de los niños en términos de identidad.
  • Las madres ayudan a sus hijos a construir una identidad. Hacen saber a los niños lo fuertes que pueden ser y les enseñan la diferencia entre el bien y el mal. Como las madres están muy involucradas en enseñar a los niños habilidades para la vida, su ausencia deja a los niños sin dirección.

Ejemplos de estilo de crianza no involucrado o negligente:

Aquí hay algunos ejemplos de cómo reaccionaría un padre no involucrado en ciertos escenarios.

Escenario 1:

  • Has llevado a tu hijo de tres años al parque, o tu hijo pequeño está ocupado en una cita de juego en casa con otros niños. De repente, agarra el juguete de otro niño y se lo arrebata.
  • Usted ve pero no interfiere. Es posible que su hijo pequeño sea demasiado joven para entender la diferencia entre el buen y el mal comportamiento, y ésta puede ser la edad en torno a la cual debe empezar a enseñarle eso.

Escenario 2:

  • Su hijo pequeño llega a casa del colegio, y usted sabe que hace mucho tiempo que no ha comido nada.
  • No le ofrecerás ninguna comida saludable, sino que esperas que recaliente algún alimento rancio y coma.
      • En casos extremos, puede que ni siquiera reconozcas el hecho de que tu hijo tiene hambre o simplemente ignores sus peticiones de algo de comida.

      Escenario 3:

      • Su hijo tiene muchos deberes y proyectos escolares que son demasiado difíciles y vastos para que su hijo los haga solo.
      • No le ofrecerá ninguna ayuda ni orientación a su hijo, aunque le pida ayuda.
      • Su hijo puede empezar a sacar malas notas en el colegio, y esto puede afectar negativamente a sus estudios en general, pero a usted no le preocupa su rendimiento.

      Escenario 4:

      • Tus necesidades y actividades ocupan la mayor parte de tu tiempo.
      • Te pasas todo el día trabajando y no tienes tiempo para ti ni para dedicarte a tus actividades recreativas.
      • El único momento en el que te relajas es cuando tu hijo también tiene mucho tiempo libre. Así que le dejas suelto, sin preocuparte de lo que hace en su tiempo libre.

      Escenario 5:

      • Tu hijo está de vuelta en casa después de haber pasado un largo rato en casa de un amigo.
      • No le preguntas dónde ha estado ni cuánto tiempo ha estado fuera.
      • Sí le explicas la importancia del tiempo y de mantener un horario.

      Escenario 6:

      • Tu hijo parece muy apagado y molesto desde hace una semana. Usted se da cuenta pero no intenta averiguar la razón.
      • Puede que no tenga ni idea de lo que le pasa a su hijo y ni siquiera reconozca la necesidad de alguna atención médica urgente.

      Por qué la crianza negligente es mala

      Los niños en una situación de crianza no implicada no pueden competir con sus compañeros y amigos, se sienten abandonados y deprimidos. Pierden su capacidad de tomar las decisiones correctas.

      La constante sensación de ser ignorado o no deseado puede dejar al niño con un sentimiento confuso sobre su autoestima. Se molestan o frustran con facilidad y no son muy buenos para mantener relaciones.

      Estas son las consecuencias de una crianza negligente o poco implicada (3):

      Sentirse poco querido:

      La crianza poco implicada hace que el niño se sienta poco querido. Esto podría tener un gran impacto en el desarrollo psicológico general del niño.

      El niño se queda sin rumbo:

      Como los padres no prestan atención, los niños no pueden elegir un camino correcto para sí mismos. El niño acaba desilusionado y a veces busca el consejo de otros para tomar decisiones. La falta de comprensión de los límites podría volverlo antisocial.

      No puede seguir reglas o instrucciones:

      A los niños no se les enseña a seguir reglas, ya que no hay ninguna en casa. Esto podría causar estragos en su vida porque no puede atenerse a las directrices en la escuela mientras crece y en el trabajo o en la sociedad como adulto.

      No pueden entender otros estilos de crianza:

      Los niños que crecen en este ambiente de crianza pueden encontrar extraños otros estilos de crianza, y podrían terminar siendo padres no involucrados con sus hijos. Pueden tener dificultades para aceptar el amor y el cuidado de otros adultos de la familia.

      Abuso de sustancias:

      Los niños que no se involucran en la crianza corren un alto riesgo de ser presa del abuso de sustancias. En caso de que los propios padres sean adictos a las drogas, las posibilidades de que los niños lo sean son mayores.

      Tienen que cuidarse solos:

      A estos niños se les deja que se valgan por sí mismos, lo que les roba la esencia de la infancia. Crecen demasiado rápido y los hermanos mayores acaban cuidando de los más pequeños. Se vuelven socialmente distantes y les resulta difícil responder y reaccionar ante los demás y pueden convertirse en introvertidos extremos.

      Emociones exacerbadas:

      A los niños les resulta difícil controlar sus emociones. Tienen una mayor sensación de miedo, ansiedad y estrés, ya que nunca reciben el apoyo emocional de sus padres para superar esos sentimientos.

      El funcionamiento del cerebro se ve obstaculizado:

      El abandono puede alterar gravemente el funcionamiento del cerebro de un niño. Produce depresión y un mayor riesgo de deterioro de la memoria. También puede provocar trastornos disociativos. Algunos investigadores afirman que la negligencia está relacionada con el trastorno de pánico, el trastorno de estrés postraumático (TEPT) y el trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH). (4)

      Falta de desarrollo de la personalidad:

      Como no hay dirección ni supervisión adulta, los niños no pueden desarrollar su personalidad como lo hacen los de otras formas de crianza. Simplemente fluyen con la marea.

      ¿Por qué los padres adoptan un estilo de crianza negligente o no implicado?

      Los investigadores atribuyen la crianza no implicada a varias razones, como la situación económica, el nivel educativo, los aspectos culturales y las prácticas tradicionales. He aquí otras razones importantes para que los padres adopten este estilo:

      Sufrieron lo mismo:

      Los padres podrían estar arrastrando el estilo de crianza de sus padres. Como se han enfrentado a un escenario similar en su infancia, no sienten la necesidad de conectarse con sus hijos.

      Esto se convierte en un círculo vicioso y puede llegar a ser extremadamente difícil salir a menos que se haga algún esfuerzo consciente por parte de ellos.

      Estilo de vida:

      Algunos padres pueden tener un estilo de vida que los mantiene totalmente ocupados y no les da tiempo para nadie en la familia, incluyendo a sus cónyuges. Estos padres no evitan intencionadamente a sus hijos, pero se ven obligados a hacerlo.

      Cuestiones de personalidad:

      Algunos individuos tienen la necesidad de destacar entre la multitud. Esta individualidad les obliga a volcarse en sí mismos y a no preocuparse por nadie más. Este tipo de personas suelen ocuparse de sí mismas y descuidar todo lo demás.

      Buenas intenciones:

      Algunos padres adoptan este tipo de estilo de crianza para que sus hijos se endurezcan y aprendan a no depender de nadie. Lo que no se dan cuenta es que están llevando a sus hijos al extremo.

      Falta de comprensión:

      La falta de comprensión de las responsabilidades también puede desencadenar este tipo de crianza. Cuando los padres no son capaces de comunicarse bien con sus hijos o no son capaces de entender sus necesidades, se vuelven negligentes.

      Consejos para salir de la crianza negligente:

      Aunque podría ser difícil para los padres adaptarse a otro estilo de crianza, deben entender que tienen que hacerse cargo. Aquí hay algunas formas en las que puede hacer cambios en su estilo de crianza.

  1. Desarrolle la comunicación con sus hijos. Aunque no quieras involucrarte del todo, tómate un tiempo y empieza poco a poco.
  1. Comprueba si se mantienen en su mejor estado de salud. Atiéndelos si notas que están muy callados o no son tan activos como de costumbre.
  1. Ayúdales a tomar decisiones aunque no quieras sugerir nada. Simplemente escúchales. No siempre tienes que dar una solución.
  1. Si estás muy ocupado con algo, hazles saber cuándo puedes atenderles.
  1. Busca ayuda médica si crees que puede necesitarla.

Paternidad tóxica:

  • La paternidad tóxica es una forma superior o peor de la paternidad negligente. Los padres tóxicos son conocidos por tratar a sus hijos como simples objetos. Dañan el desarrollo cognitivo, de crecimiento y general del niño. Son abiertamente abusivos y manipuladores.
  • La crianza tóxica es extrema y no ve ningún vínculo entre padres e hijos.

Si bien la crianza puede ser una tarea a manejar, recuerde que es su deber cuidar de sus hijos. Salga de este estilo negativo de crianza para proporcionar un ambiente familiar cordial para que su hijo crezca.

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